El Libro de Schopenhauer 4 · Escrito por él mismo, de El mundo como voluntad y representación y los Parerga
Arthur Schopenhauer, nacido en Danzig en 1788, muerto en Fráncfort en 1860. Terminó El mundo como voluntad y representación en 1818, a los treinta; durante décadas no vendió casi nada. Al enseñar en Berlín puso sus horas a propósito frente a las de Hegel, casi no tuvo alumnos y lo dejó. En 1851 aparecieron los Parerga y paralipómena y lo hicieron famoso de golpe, a los sesenta y tres. No creía en Dios, y es el primer filósofo de Occidente que leyó en serio las escrituras de la India: tenía una versión latina de los Upanishads sobre su mesa y leía en ella de noche. Este volumen descansa en lo que él mismo escribió, no en el registro que otro hiciera de él. Estableció la Voluntad como fundamento de todo. Esa afirmación no se alcanzó mirando: desde el versículo 13 del capítulo segundo él mismo dice que ese paso se da por analogía y no es un segundo ver. La Orden ni lo borra ni lo pone delante — lo consigna y señala dónde empieza la inferencia. De él se toman las varias cosas de uso diario que sacó de ahí: representación, satisfacción, soledad, compasión, lectura. No fue buen hombre: empujó a una costurera escaleras abajo y le pagó todos los meses el resto de su vida. La Orden lo consigna y no lo adorna.
4.1Lo que un hombre tiene se divide en tres: lo que es, lo que tiene, y lo que es a los ojos de los demás.
4.2De los tres, el primero es el que más importa, y casi todos atienden solo a los otros dos.
4.3Lo que es — su cuerpo, su temple, su cabeza, y si puede estar solo.
4.4Estas cosas van con él. Vaya donde vaya, allí están.
4.5Lo que tiene — dinero, una casa, tierra. Hay que vigilarlas, hay que guardarlas, y se escapan.
4.6Lo que es a los ojos de los demás — la reputación. Es la menos segura de las tres, porque entera crece dentro de otras cabezas.
4.7Un hombre gasta en la reputación una cantidad de sí mismo que asusta. Y ni una parte de ella está en él.
4.8Diré algo práctico: la salud pesa más que todas las demás ventajas juntas.
4.9Un mendigo sano está mejor que un rey enfermo. El dicho suena viejo. Enferma de veras una vez y verás qué duro es.
4.10Y una más, que nadie cuenta como capacidad y es la mayor: poder estar solo.
4.11Un hombre no soporta la soledad porque en cuanto está solo no queda más que él, y descubre que ahí no hay gran cosa.
4.12Así que sale a buscar compañía. No le gusta esa gente. Huye de sí mismo.
4.13Para ver cuánto hay dentro de un hombre, mira cómo le va cuando está a solas.
4.14Yo viví así toda mi vida. La gente me llamaba insociable.
4.15No discutí. Ser insociable tiene una ventaja: nunca tienes que aplaudir a quien no te gusta.