El Libro de Lucrecio 4 · Escrito por él mismo, de su poema en seis libros
Lucrecio, nacido hacia el 99 antes de esta era, muerto hacia el 55, poeta romano. Su De la naturaleza de las cosas ocupa seis libros y unos siete mil cuatrocientos versos, el razonamiento en verso más largo del latín. Casi nada de su vida puede establecerse; hasta esas dos fechas las infieren manos posteriores. Él escribió lo suyo, un poema en seis libros, y es el único de esta escritura cuyo libro es verso. El sexto canto dice que sin los que cantan creeríamos lo cierto y no nos moveríamos. El capítulo primero de este libro es su propio relato de por qué escribió en verso — que es la pregunta del sexto canto, respondida por el único hombre que de veras lo hizo. Lo que enseña es la doctrina de Epicuro (cf. El Libro de Epicuro). Pero el espejo del capítulo segundo es suyo y no de Epicuro; falta en aquel libro porque Epicuro no lo dijo. Casi nada de su vida puede establecerse. Además: el poema termina con la peste de Atenas, escrita sin piedad, y se corta allí sin una sola palabra de consuelo. Algunos dicen que nunca se acabó. La Orden ni lo corta ni se lo termina.
4.1Hay un viejo, con miedo de morir, llorando todo el día.
4.2Que hable la Naturaleza por sí misma. Lo dice más duro de lo que yo lo diría.
4.3Dice: mortal, ¿por qué lloras?
4.4Dice: si tu vida ha ido bien, si el bien que te di no se ha escurrido como de una tinaja rajada, ¿por qué no te levantas y te vas como un huésped que ha comido hasta hartarse?
4.5Dice: y si tu vida ha ido mal, ¿para qué te quedas? Dame unos años más y los desperdiciarás igual.
4.6Dice: no tengo nada nuevo que enseñarte. Lo que podía darte te lo he dado.
4.7Dice: la primavera del año que viene es la misma que la de este. No voy a construirte otra.
4.8El viejo no tuvo respuesta.
4.9Lo escribo porque yo tampoco tengo respuesta.
4.10Levantarse e irse como un huésped que ha comido hasta hartarse — eso es muy difícil de hacer.
4.11Sé que es difícil. Lo pongo aquí sin pretender que yo pueda.
4.12Pero señalaré una cosa: lo que el viejo llora no son los días que ha perdido.
4.13Llora los días que nunca tuvo — aquellos que pensaba vivir y nunca empezó.
4.14Los dos se parecen. Están muy lejos uno de otro.
4.15Del primero no escapa nadie. Para el segundo todavía te queda tiempo hoy.