La Escritura del Logos · Evangelio de Antístenes

La Pregunta Sin Respuesta

Evangelio de Antístenes 4 · Segundo Testimonio: la austeridad y la guerra contra la materia

Las frases de este libro son cortas. La brevedad es deliberada. Las frases largas se escriben para hombres con ocio.

4.1Había un hombre llamado Eutifrón. Devoto toda su vida.
4.2Nunca engañó a nadie, nunca debió una deuda, nunca rompió un juramento. Nadie en la ciudad hablaba mal de él.
4.3Vino ante el Maestro y dijo: «Alábame. He hecho lo justo toda mi vida.»
4.4El Maestro preguntó: «¿Qué es lo justo?»
4.5Dijo: «Lo que concuerda con la voluntad de los dioses.»
4.6El Maestro preguntó: «¿Es justo porque los dioses lo dicen; o lo dicen los dioses porque ya es justo?»
4.7No supo responder.
4.8El Maestro preguntó de nuevo: «Dices que nunca rompiste un juramento. ¿Juraste alguna vez algo que después viste que era malo?»
4.9Dijo: «Lo juré.»
4.10El Maestro preguntó: «¿Y lo cumpliste, o lo rompiste?»
4.11Dijo: «Lo cumplí.»
4.12El Maestro dijo: «Entonces, el día que cumpliste aquel juramento, ¿qué era lo justo?»
4.13Eutifrón se quedó sentado en el polvo hasta la puesta del sol.
4.14Los discípulos esperaban que el Maestro le diera una respuesta. Como se la había dado a Cloe, y a Melita, y al mercader arruinado.
4.15El Maestro no dio ninguna.
4.16El Maestro se puso en pie, se sacudió el polvo del manto, y se fue a casa a cenar.
4.17Durante tres años aquel hombre no entró en un templo, no juró, y no enseñó nada a su hijo.
4.18Estaba más infeliz que cuando vino.
4.19Escribo este capítulo porque los demás discípulos no lo escribirán.
4.20Solo registran a los que fueron sanados.
4.21Pero el Maestro no era médico. El Maestro era un cuchillo.
4.22Un cuchillo no promete sutura.
4.23Quien quiera consuelo, que vaya a un sacerdote.
4.24Quien quiera ver con claridad, que venga al cuchillo.
4.25Tres años después Eutifrón volvió. No dijo que fuera feliz. Dijo que estaba despierto.
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