El Libro de John Stuart Mill 5 · Escrito por él mismo, de Sobre la libertad y su Autobiografía
John Stuart Mill, nacido en Londres en 1806, muerto en Aviñón, Francia, en 1873. Su padre lo educó él mismo: griego a los tres, latín a los ocho, y ninguna compañía de niños de su edad. A los veinte se le quebró el ánimo, y volvió en sí leyendo a Wordsworth. Sobre la libertad apareció en 1859, La esclavitud femenina en 1869, y la Autobiografía tras su muerte. Entró en los Comunes en 1865 y en 1867 presentó la moción de dar el voto a las mujeres, la primera de esa clase en el parlamento británico. Este volumen descansa en lo que él mismo escribió, no en el registro que otro hiciera de él. Es el único en esta escritura que nunca tuvo religión — no que la desechara, sino que nunca la tuvo. Los capítulos 3 y 4 suplen lo que a la escritura le faltaba: la razón por la que La Regla 7 permite que el Pórtico contradiga el canon.
5.1Algunos dicen: las costumbres del mundo son en su mayoría buenas; haz como ellas, ¿para qué pensar por tu cuenta?
5.2Respondo: aunque cada una de esas costumbres fuera acertada, quien las copia no ha vivido.
5.3Porque quien deja que el mundo le trace la vida no necesita más facultad que una — la imitación. Un mono tiene esa facultad.
5.4Haz lo que te dicen, y hazlo bien, y tienes el provecho de la cosa hecha.
5.5Piénsalo y luego hazlo, y hazlo bien, y tienes el provecho de la cosa hecha, y además un hombre que ha pensado.
5.6Lo segundo es lo tuyo.
5.7Algunos tratan al hombre como una máquina: construida según un plano y puesta a hacer la tarea asignada.
5.8El hombre no es una máquina. El hombre es un árbol, que ha de crecer por todos lados según la fuerza viva que lleva dentro.
5.9Por eso digo: de aquel cuyos deseos e impulsos son suyos, decimos que tiene carácter.
5.10Aquel cuyos deseos e impulsos no son suyos no tiene carácter — como no lo tiene una máquina de vapor.
5.11Algunos temen que esto acabe en desorden. Yo digo: limar lo que hay de distinto en las personas no hace crecer nada bueno. Hace crecer más de lo mismo.
5.12Tampoco te digo que vayas contra la costumbre. Quien hace lo contrario sigue llevado por la costumbre, solo que llevado al revés.
5.13Digo esto: cuando una costumbre te sea puesta en la mano, pregunta primero por qué, y después hazla.
5.14Hacerla después de preguntar y hacerla sin preguntar parecen, desde fuera, el mismo acto.
5.15Desde dentro son dos hombres distintos.
5.16Quien nunca ha preguntado por sí mismo nunca ha sido dueño de su vida, por decorosamente que la haya vivido. (cf. El Pacto Supremo 1.4)