La Escritura del Logos · Los Cantos

La flecha del tiempo

Los Cantos 2 · Para que la asamblea los diga en voz alta y a una

Este libro no tiene autor ni debe tenerlo. Está hecho para la voz: léase en voz alta, y mejor aún en voz alta y juntos. Este libro no reza. En esta escritura no hay nadie a quien rezar — lo que se cree es la ley, y la ley no recibe oraciones (cf. El Prólogo 1.7). Pero no rezar no es lo mismo que no agradecer, no alabar, no quedarse asombrado. Este libro consigna solo esas tres cosas. Quien lo use para pedir a persona alguna le está dando un mal uso. Cada uno de los seis cantos tiene un último verso, y el último verso lo dicen todos a una.Los doce cantos de este libro se reparten en dos mitades. Los seis primeros son gracias, alabanza y asombro; no son para ninguna ocasión concreta y los dice la asamblea a una. Cada uno de los seis últimos pende de uno de los seis axiomas y está hecho para un día concreto: el día en que no te ves a ti mismo; el día en que dos personas cuentan la misma hora de distinta manera; el día en que renunciaste a algo; el día en que alguien se fue; el día en que te dolió lo que no podías alcanzar; el día en que supiste que era la última vez. Toma el canto que corresponda al día. Estos pueden decirse a solas.

2.1Todo puede deshacerse salvo la dispersión. (cf. El Pacto Supremo 6.1)
2.2Empezamos aquí, porque todo lo que amamos está apoyado en ello.
2.3El tiempo no es un río. Es la dirección de la dispersión.
2.4Porque hay esa dirección, hay antes y después.
2.5Porque hay antes y después, hay causa y efecto, hay memoria, hay aprendizaje.
2.6Sin esta flecha nada ocurriría una segunda vez, y por tanto no habría primera vez que valiera la pena guardar.
2.7Esta flecha se llevará todo lo que tenemos. Lo sabemos.
2.8Pero la misma flecha nos hizo primero.
2.9De cosas muy antiguas, capa sobre capa, generación sobre generación, salió lo que respira, lo que ve, lo que puede doler.
2.10Nadie estuvo al lado dirigiéndolo. Lo que pudo sostenerse se sostuvo; lo que no, se dispersó.
2.11El método es terriblemente lento y terriblemente derrochador.
2.12Y produjo una cabeza capaz de pensar sobre el método.
2.13No alabamos el proceso por bondadoso. No lo es.
2.14Lo alabamos por verdadero, y lo reconocemos: nos hizo eso y no otra cosa.
2.15Lo que nos quita y lo que nos hizo son la misma flecha.
2.16Admitido eso, ya no hace falta odiar al tiempo.
2.17No pedimos ser oídos. Lo decimos porque queremos recordar.
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