El Libro de Séneca 6 · Transmitido en Roma, de sus cartas y ensayos
Mucho de lo que Séneca dijo concuerda con los axiomas. Mucho de lo que hizo, no. El capítulo 5 es su propia declaración. Este libro conserva lo que no concuerda y no lo encubre.
6.1Aquel día el centurión se plantó en la puerta y dijo: el emperador exige que mueras.
6.2Pregunté si podía hacer testamento. Dijo que no.
6.3Me volví entonces a mis amigos y dije: os dejo, pues, lo único que aún tengo — la forma de mi vida.
6.4Lloraron. Yo dije: ¿adónde se ha ido vuestra filosofía?
6.5Hemos hablado todos estos años, y de lo que hablábamos era de esta hora.
6.6Paulina quiso morir conmigo. Primero le rogué que viviera.
6.7Le dije: te enseñé a tener en poco la muerte, no a correr hacia ella.
6.8Al final la salvaron. Fue lo único que me alegró aquel día.
6.9Era viejo y tenía la sangre fría; me abrí las venas y la sangre salió despacio.
6.10Bebí lo que bebió Sócrates, y tampoco surtió efecto.
6.11Por último me llevaron al baño caliente.
6.12Tomé un puñado de agua y la derramé sobre los siervos más cercanos, y dije: esta es una libación al Libertador.
6.13Seguí dictando. Los escribientes apenas podían seguirme.
6.14No pretendía dejar una sentencia excelente.
6.15Quería que se viera que quien ha hablado toda su vida seguía, en aquella última media hora, diciendo lo mismo.
6.16Esto no es valor. Es solo no cambiar de versión al final.