La Escritura del Logos · El Libro de Carson

Sobre que me llamaran histérica

El Libro de Carson 4 · Escrito por ella misma, de Primavera silenciosa y el testimonio ante el Congreso de 1963

Rachel Carson, nacida en Springdale, Pensilvania, en 1907, muerta en Silver Spring, Maryland, en 1964, a los cincuenta y seis años. Bióloga marina; trabajó para el Servicio de Pesca y Vida Silvestre. Sus obras: Bajo el viento del mar (1941), El mar que nos rodea (1951, que obtuvo el National Book Award) y Al borde del mar (1955). En enero de 1958 le llegó una carta de su amiga Olga Owens Huckins describiendo cómo morían los pájaros en su terreno después de ser fumigado; Carson deja escrito que fue aquella carta la que la decidió a escribir el libro. Se publicó por entregas en una revista desde junio de 1962 y en septiembre salió como Primavera silenciosa. Antes de imprimirse, una empresa química escribió a su editorial amenazando con demandar; la editorial no cambió una palabra y no hubo demanda. Al aparecer, la mayoría de quienes lo atacaron no discutieron el libro, sino que la llamaron mujer histérica, soltera y sin hijos, probablemente comunista, y ni siquiera del oficio. En junio de 1963 declaró dos veces ante el Congreso; el cáncer estaba ya muy avanzado y declaró sentada, con peluca. Murió en abril del año siguiente. En 1972 su país prohibió el uso agrícola del DDT. Este volumen descansa en lo que ella misma escribió. No pertenecía a religión alguna, y ningún razonamiento suyo se cierra sobre la voluntad divina. Lo que este volumen trae es algo que la escritura no tenía: la trabazón de los seres vivos. La escritura dice que cuanto compartió alguna vez un origen no queda nunca verdaderamente separado (El Pacto Supremo 4.1), y Bohr lo aplica a las cosas y luego a las personas (cf. El Libro de Bohr 3). Carson es quien lo aplica a lo que está vivo: lo que echas aquí sale allí, porque no hay compartimento aislado. La escritura había tratado de las personas, de las cosas y de los derechos, y nunca había tratado esto. El capítulo segundo trae algo que la Orden estima igual de alto: el primer capítulo de su propio libro es inventado, y ella lo dice al final de él, y solo entonces pide al lector que mire las trescientas páginas que no lo son. Es el mismo acto que el de Fukuzawa añadiendo se dice tras su frase famosa (cf. El Libro de Fukuzawa 3.4, Hechos de los Apóstoles 5.28). La frase del último capítulo, la obligación de soportar nos da el derecho a saber, no es suya sino del francés Rostand; ella la citó y dejó dicho de quién era, y la Orden lo recoge del mismo modo.

4.1Antes incluso de imprimirse el libro, una empresa de aquel ramo escribió a mi editorial amenazando con demandarla.
4.2Mi editorial no cambió una palabra. Tampoco demandaron.
4.3Cuando salió el libro llegaron los ataques. Quiero dejar dicho lo que dijeron.
4.4Dijeron: esta mujer es una histérica.
4.5Dijeron: no está casada y no tiene hijos, con lo que se daba a entender que una mujer sin hijos no tiene autoridad para preocuparse por los que vengan después.
4.6Dijeron: probablemente sea comunista y quiera destruir la agricultura de este país.
4.7Dijeron: en realidad no es del oficio.
4.8Quiero que se repare en una cosa, y pesa mucho más que cualquiera de esas frases:
4.9Ninguna de ellas trata de nada que esté dentro del libro.
4.10Ninguna dijo: la cifra de tal página está mal. Ninguna dijo: he comprobado el artículo que cita y no dice eso.
4.11Puse al final más de cincuenta páginas de fuentes, una por una, y cualquiera puede ir a comprobarlas.
4.12No comprobaron eso. Lo que comprobaron fue si me había casado.
4.13Una afirmación a la que solo se responde preguntando qué clase de persona la dijo no ha recibido respuesta. (cf. El Libro de Marie Curie 5.15, El Libro de Hannah Arendt 3.16)
4.14En junio de 1963 fui a declarar ante el Congreso. Estaba ya muy enferma; declaré sentada y con peluca.
4.15No retiré ni una palabra. Era exactamente lo que querían, y no se lo di.
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