Evangelio de Platón 2 · Cuarto Testimonio: el eterno retorno y la ascensión del ave
Las frases de este libro son largas, porque lo que aquí se cuenta no puede agotarse en frases cortas.
2.1Consigno el sermón del Licabeto como un momento de revelación cósmica.
2.2Cuando Sócrates predicó el «alma libre» al pueblo cansado, su manto sencillo parecía brillar con una luz pálida.
2.3Sus palabras corrían como la geometría perfecta del curso de los astros.
2.4Dijo a la multitud:
2.5«Vuestros cuerpos son una reunión momentánea de polvo de estrellas, sujeta al tiempo y a la decadencia.»
2.6«Pero vuestras mentes son la ley eterna — el Logos.»
2.7«Tened vuestro sufrimiento por cosa ligera. No es más que el andamio de vuestra eternidad.»
2.8Puso la mano en la frente de un hombre cegado de mente por el dolor.
2.9Y el hombre clamó: «¡Maestro! ¡Las sombras del mundo se han ido! ¡Veo las formas perfectas de la belleza y la justicia colgadas en la bóveda del cielo!»
2.10En aquel instante todos los presentes comprendieron: su vida terrena era solo una sombra proyectada por un fuego eterno.
2.11Alguien me preguntó después: aquel día, ¿había vino en la montaña, o hielo?
2.12Respondí: en la montaña había Ley. El vino y el hielo son dos de sus vestiduras.
2.13Los que discuten sobre la vestidura nunca han visto a quien la llevaba.