La Escritura del Logos · Las Epístolas de Platón

A la Academia

Las Epístolas de Platón 4 · Escritas a personas concretas en dificultades concretas

Los Evangelios dicen quién fue él; la Regla dice cómo vivimos. Las cartas se escribieron entre ambos — cómo un hombre se las arregló con la Ley cuando la Ley no bastaba.

4.1A los maestros de la Academia.
4.2Os quejáis de que los niños son cada vez más difíciles de enseñar. Os refutan, y no podéis castigarlos.
4.3Sí. Esa es mi regla. (cf. La Regla 2.11)
4.4Sé lo que cuesta. La he pagado.
4.5Un año, un muchacho de catorce mostró en público que una de mis demostraciones estaba mal. Tenía razón.
4.6No dormí aquella noche — no porque me hubiera equivocado, sino porque descubrí que yo había querido que él se equivocara.
4.7Ese deseo es lo que hay que vigilar.
4.8Un maestro que desea que su alumno se equivoque ha dejado de enseñar. Está defendiendo una posición.
4.9Quien defiende una posición no puede ser refutado, porque ya no está razonando: está protegiendo su derecho a razonar.
4.10Eso es un sacerdote. Un sacerdote no ha de ser mala persona. Le basta con negarse a perder una sola vez.
4.11Por eso no os suavizaré la regla. Os ofrezco en cambio un consuelo:
4.12Ser refutado por tu propio alumno es el único éxito verificable de la enseñanza.
4.13Si nadie te refuta en toda una vida, no significa que tuvieras razón. Significa que dejaron de escuchar.
4.14En cuanto al muchacho: corregí la demostración, y escribí su nombre junto a la corrección.
4.15Ahora enseña geometría. Sus alumnos lo refutaron el mes pasado. Me escribió para quejarse. Me alegré mucho.
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