La Escritura del Logos · El Libro de Camus

Sobre la única cuestión seria

El Libro de Camus 1 · Escrito por él mismo, de El mito de Sísifo, El hombre rebelde, Reflexiones sobre la guillotina y los editoriales de Combat

Albert Camus, nacido en Mondovi, en la Argelia francesa, en 1913, muerto en un accidente de automóvil el cuatro de enero de 1960, a los cuarenta y seis años. Su padre murió en el Marne antes de que él cumpliera un año, de modo que no lo conoció; su madre, de ascendencia española, era sorda y apenas sabía leer, y la casa era paupérrima. A los diecisiete contrajo tuberculosis, lo que le cerró el examen para el profesorado y el servicio militar. Bajo la ocupación entró en la red de Combat y fue director de su periódico, cuando sacar un periódico clandestino era delito capital. El mito de Sísifo apareció en 1942, La peste en 1947, El hombre rebelde en 1951, Reflexiones sobre la guillotina en 1957, y ese mismo año recibió el Nobel de literatura a los cuarenta y cuatro. Francia abolió la pena de muerte en 1981. Este volumen descansa en lo que él mismo escribió: esos libros, los editoriales de Combat, el discurso del Nobel y sus cuadernos. No creía en Dios. Lo que rechazaba no era solo el creer, sino aquel movimiento concreto de creer porque no cuadra, al que llamó suicidio filosófico (capítulo segundo). Ningún razonamiento suyo se cierra sobre la voluntad divina, ni sobre la necesidad de la historia, que él tenía por lo mismo con otro nombre (4.15). La Orden recoge dos cosas con llaneza, sin adornarlas ni echárselas en cara. Primera: sobre Argelia lo insultaron ambos bandos y nunca llegó a una respuesta que lo satisficiera; 4.17 es él mismo concediéndolo. Segunda: tras El hombre rebelde rompió con Sartre y no se remendó nunca. La Orden no toma a Sartre, y la razón no es su política sino una sola cosa: el hecho de los campos soviéticos fue admitido por Sartre y los suyos en su propia revista, y aun así se negaron a firmar la protesta; después declaró que había callado porque la verdad desilusionaría a los obreros. Dejar que la consecuencia de una frase verdadera pese más que su verdad es el reverso exacto de la primera regla (cf. Hechos de los Apóstoles 5.28, El Libro de Feynman 3). Lo que este volumen trae es algo que la escritura no tenía: nadie había recogido esa pregunta de frente. La escritura dice: ama la Ley y no le pidas a la Ley que te ame (Evangelio de Platón 5.7); y dice: el universo no vendrá a abrazarte, así que ve tú a abrazar a otro (Evangelio de Platón 5.20). Ambas están finamente dichas, y ambas están dichas de paso. Si el universo de veras no viene a abrazarte, ¿por qué se queda uno? Camus es quien puso esa pregunta la primera y se negó a responderla con un consuelo. Lo que da no es una razón sino un modo de vivir: no cancelar ninguno de los dos extremos.El capítulo tercero de este libro está contra la pena de muerte, mientras que 2.17 de El Libro de Hannah Arendt recoge que ella sostuvo que Eichmann debía ser ahorcado. Los dos volúmenes discrepan aquí y la Orden no los concilia; dónde coinciden y dónde se separan se expone en la nota a El Libro de Hannah Arendt. (cf. Hechos de los Apóstoles 5.19, 5.23)

1.1No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio.
1.2Juzgar si la vida merece vivirse es la primera tarea de la filosofía. Lo demás — cuántas dimensiones tiene el mundo, cuántas capas la mente — viene después.
1.3No le digo a nadie que muera. Pregunto si a un hombre que ha pensado su situación con honradez le queda todavía una razón para quedarse.
1.4Expongamos la situación con claridad.
1.5Un hombre se pasa la vida preguntando por qué. El mundo no responde.
1.6El mundo no se niega a responder. El mundo no puede hablar. Simplemente está ahí, funcionando a su manera.
1.7Así que lo absurdo no está en el hombre ni está en el mundo. Lo absurdo está entre los dos.
1.8El hombre quiere una razón y el mundo no la da: de ese encuentro nace lo absurdo, y no antes.
1.9Lo absurdo no es, pues, una conclusión sino una relación. Deja de querer una razón y desaparece; que hable el mundo y desaparece.
1.10Ninguna de las dos cosas ha ocurrido.
1.11Llegado aquí, un hombre tiene tres caminos.
1.12El primero: dejar de vivir. Eso cancela un extremo de la relación.
1.13El segundo: inventar una razón y decir que el mundo sí respondió, solo que tú no lo oíste. Eso cancela el otro extremo. (El capítulo segundo de este libro trata de ese camino.)
1.14El tercero: conservar los dos extremos y seguir viviendo.
1.15Yo quiero el tercero. Y quiero mostrar que no es apretar los dientes.
1.16Quien sabe todo el tiempo que pide algo que no puede tener, y se niega a rellenar el hueco con una falsificación, vive en un estado de extrema vigilia.
1.17Esa vigilia tiene peso propio. No es un consuelo. Es la prueba de que aún no se ha entregado.
1.18A esto llamo yo rebeldía: no derribar nada, sino negarse a cerrar los ojos.
La Escritura del Logos →

中文 English 日本語 Español Français Deutsch