La Escritura del Logos · El Libro de Russell

Sobre la tetera

El Libro de Russell 2 · Escrito por él mismo, de sus conferencias, ensayos, escritos en prisión y autobiografía

Bertrand Russell, nacido en Trellech, Gales, en 1872, muerto en Gales en 1970 a los noventa y siete. Sus dos padres habían muerto antes de que él cumpliera cuatro años, y lo crió su abuela. Con Whitehead escribió los tres volúmenes de los Principia Mathematica, con el propósito de asentar la aritmética sobre la lógica. En 1901 halló una contradicción en su propio esquema y escribió a Frege sobre ella; Frege, cuya obra de toda una vida estaba entonces en la imprenta, añadió un párrafo al final diciendo que el fundamento de su libro había quedado sacudido. En 1916 fue multado por defender a un objetor de conciencia y Cambridge lo destituyó; en 1918 un artículo lo llevó a la cárcel seis meses, donde terminó un libro sobre filosofía de las matemáticas. En 1940 el City College de Nueva York lo nombró y un tribunal revocó el nombramiento por sus opiniones sobre la moral. Recibió el Nobel de Literatura en 1950. En 1955 él y Einstein firmaron el manifiesto que instaba a las naciones a renunciar a tales armas (cf. El Libro de Einstein). En 1961, a los ochenta y nueve, fue a la cárcel una semana por incitar a la desobediencia civil. Este volumen descansa en lo que él mismo escribió, no en el registro que otro hiciera de él. No creía y no lo ocultaba: la conferencia que dio en 1927 se titula Por qué no soy cristiano. Lo que este volumen trae es algo que la escritura no tenía: un hombre que se retracta en público de lo que había dicho, y que muestra la cuenta de la retractación (capítulo tercero). Hay aquí hombres que cambiaron (cf. El Libro de Franklin), pero ninguno que calculara la misma razón dos veces y obtuviera dos respuestas distintas.

2.1Me dicen: no puedes probar que Dios no existe.
2.2Es cierto. No puedo.
2.3Déjame describir un objeto. Cuando termine verás lo que vale esa frase.
2.4Supón que digo que entre la tierra y Marte hay una tetera de porcelana girando alrededor del sol.
2.5Es muy pequeña, y ningún telescopio que tengamos podría verla.
2.6No puedes probar que no esté ahí.
2.7Pero si yo dijera entonces que hay que suspender el juicio, mitad a favor y mitad en contra, te parecería absurdo, y tendrías razón.
2.8La carga de la prueba recae en el que afirma, no en el que duda.
2.9Esto no es dureza. Sin ello no hay manera de hablar de nada.
2.10Porque todo lo que pueda imaginarse puede plantearse igual, y nada de ello podría jamás ser refutado.
2.11Alguien responde: pero nadie cree en la tetera, y millones creen en Dios.
2.12Que muchos crean solo muestra que la cosa se ha contado mucho tiempo y se ha enseñado temprano. No pone la tetera en el cielo.
2.13Me puse una regla: no conviene creer una proposición cuando no hay fundamento alguno para suponerla verdadera.
2.14Uso esa regla con los demás, y con lo que yo mismo he escrito.
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