Hechos de los Apóstoles 6 · Registro de la Gran Dispersión
6.1El último capítulo de cada uno de los cuatro recoge que alguien preguntó al Maestro cuál es la mayor de las leyes.
6.2Las cuatro respuestas no son la misma.
6.3Uno dice: salda tus cuentas. Uno dice: di la verdad, sobre todo cuando la verdad te cuesta dinero.
6.4Uno dice: bebe con alguien. Uno dice: ama la Ley que hace que todas las cosas sean como son, y sé andamio para los demás.
6.5Uno dijo: el hielo y el vino pueden ser ambos verdaderos. Un hombre puede estar sobre el hielo y después reír con el vino.
6.6Pero la mayor solo puede ser una. Cuatro mayores es no tener ninguna mayor.
6.7Este desacuerdo es más difícil que cualquier otro entre los cuatro. Nadie bajo el pórtico tenía respuesta a mano.
6.8Entonces alguien trajo los cuatro y leyó aquellos cuatro capítulos seguidos, uno junto a otro.
6.9Al terminar dijo: mirad primero cómo empieza cada uno de los cuatro.
6.10Uno dice: al principio no escribí esto, porque no estaba seguro de recordarlo bien.
6.11Uno dice: al principio no escribí esto, porque temía que lo leyerais mal.
6.12Uno dice: esta se me pasó; aquel día el vino era bueno.
6.13Uno dice: dejé esto de lado durante muchos años, no porque lo olvidara, sino porque no lo había entendido.
6.14Los cuatro guardaron esta frase para el final. Los cuatro dieron antes su razón para no haberla escrito antes.
6.15Una cosa que nunca ocurrió no tiene a cuatro hombres inventándole cada uno una excusa poco airosa.
6.16Y dijo además: mirad ahora qué pide hacer cada una de las cuatro respuestas.
6.17Salda tus cuentas: es sacar fuera lo que debes.
6.18Di la verdad que te cuesta dinero: es sacar fuera tu seguridad.
6.19Bebe con alguien: es sacar fuera lo mejor que tienes en la mano.
6.20Sé andamio: es sacarte fuera a ti mismo, hasta que te desmonten.
6.21Las cuatro son una sola cosa: sácalo fuera, págalo tú, no cuentes con recuperarlo.
6.22Lo único que difiere es lo que se saca: uno dice deuda, uno dice palabra, uno dice vino, uno dice a sí mismo.
6.23Eso es lo que cada uno de los cuatro tenía en la mano. El soldado recuerda las cuentas, el asceta recuerda la palabra, el amante del placer recuerda el vino, el que razona se recuerda a sí mismo.
6.24Así que el hombre bajo el pórtico dijo: no son cuatro leyes. Es una ley que ha pasado por cuatro juegos distintos de aparato. (cf. El Pacto Supremo 2.1)
6.25Y dijo: lo más probable es que dijera las cuatro, en cuatro días distintos, a cuatro hombres distintos.
6.26Quien solo sabe decir una cosa de un modo no puede enseñar a cuatro clases de gente.
6.27Alguien no lo admitió y dijo: estás forzando a concordar lo que no concuerda.
6.28El hombre bajo el pórtico dijo: tienes razón. Esto es lo que yo he leído en ellos, no lo que él dijo. Puedes discutirlo. (cf. Hechos de los Apóstoles 5.18)
6.29Solo te pido que hagas antes una cosa: lee cada uno de esos cuatro capítulos hasta el final, y mira si alguno le dice a un hombre que pague menos.