El Libro de John Stuart Mill 1 · Escrito por él mismo, de Sobre la libertad y su Autobiografía
Este hombre escribió sus propios libros. Es el único en esta escritura que nunca tuvo religión — no que la desechara, sino que nunca la tuvo. Los capítulos 2 y 3 suplen lo que a la escritura le faltaba: la razón por la que La Regla 7 permite que el Pórtico contradiga el canon.
1.1He de contaros antes algo de mí, o no creeréis lo que sigue.
1.2Mi padre me crió con un sistema. Griego a los tres, latín a los ocho, sin compañeros de juego, sin vacaciones y sin religión.
1.3Sobre esto último quiero ser exacto: no me desprendí de una creencia. Nunca la tuve.
1.4En este país hay muy pocos hombres así. Yo soy uno.
1.5Antes de los veinte sabía qué haría con mi vida: mejorar las instituciones y las opiniones del mundo.
1.6Para eso leí, escribí y me asocié. No tenía otro objeto.
1.7En el otoño de mis veinte años me cayó encima una pesadez, como una larga temporada de lluvia.
1.8Y en ese estado me hice una pregunta.
1.9Pregunté: supón que todo lo que esperas se realizara; supón que las instituciones que quieres cambiar y las opiniones que quieres alterar cambiaran en este mismo instante —
1.10¿sería eso una gran alegría para ti?
1.11Y una conciencia de mí mismo que no pude reprimir respondió, con toda claridad: no.
1.12Entonces me vine abajo entero. El cimiento sobre el que había construido mi vida se rompió bajo aquella sola respuesta.
1.13No se lo dije a nadie. Iba a la oficina, escribía mis artículos. Por dentro no había nada.
1.14Después entendí dónde estaba la enfermedad: mi educación había sido toda análisis.
1.15Analizar es desarmar una cosa para mirarla. Desarma bastantes y ya no vuelves a armar ninguna.
1.16Yo podía descomponer cualquier placer en sus piezas. Cuando terminaba, el placer no estaba allí.
1.17Lo que me curó fue un libro que no tenía nada que ver.
1.18Las memorias de un francés. Muere su padre, la casa se hunde, y él es todavía un muchacho.
1.19Y el muchacho siente de pronto que puede serlo todo para ellos.
1.20Leí aquello y lloré.
1.21Desde ese momento dejé de estar desesperado. Supe que no era un tronco ni una piedra.
1.22Después leí a Wordsworth. Esos poemas no argumentan nada. Hablan de colinas, de agua, y del instante en que un ánimo se serena.
1.23Eso era lo que me hacía falta: no un argumento nuevo, sino el cultivo de los sentimientos.
1.24Y de aquella enfermedad saqué la regla que más he usado en mi vida:
1.25La felicidad no puede buscarse de frente.
1.26Los que tienen la mente puesta en otra cosa — en otra persona, en un oficio, en un asunto que quieren aclarar — son felices de camino.
1.27Detente a preguntarte si eres feliz en este momento, y ya has dejado de serlo.
1.28La felicidad es el paisaje que se ve al andar. Párate a mirarlo fijamente y el paseo se ha acabado.