Evangelio de Aristipo 2 · Tercer Testimonio: la ola de la soberanía y vivir la hora
Aristipo, nacido en Cirene, en el norte de Africa, hacia el 435 antes de esta era, muerto hacia el 356. Discipulo de Socrates, fundador de la escuela cirenaica. Tuvo por bien el placer presente, pero su punto era el dominio y no la entrega: reprochado por tratar con una cortesana famosa, respondio que el la tenia a ella, y ella no lo tenia a el. De los cuatro testigos solo el cobro por enseñar, cosa que los demas tuvieron por vergonzosa. Vivio en la corte del tirano de Siracusa, y preguntado como lo soportaba, dijo que sabia cuando callar. No sobrevive ni uno de sus libros; cuanto se sabe llega por manos posteriores, de modo que lo aqui recogido debe dudarse mas que el resto. Lo que este volumen trae es un hombre que lo paso bien. Sin el, a la escritura solo le queda una cara severa. Este libro esta escrito con holgura. Quien lo lea y no ria una vez no ha leido este libro.
2.1Cuando Sócrates predicó en la ladera del Licabeto, sí desató las mentes de los pobres.
2.2Pero no les exigió pasar hambre.
2.3Les exigió disfrutar de todo con mente libre.
2.4Un rico patrón subió por la ladera varias cestas de los mejores higos y varias tinajas de dulce vino de Quíos.
2.5La gente no se atrevía a tocarlos. Suponían que la santidad debía significar privación.
2.6Pero Sócrates llenó las copas hasta el borde y rió a carcajadas:
2.7«Comed. Bebed. Porque este mundo material es un patio de juegos que el Logos os ha dado.»
2.8«Bienaventurado el que puede probar la dulzura del mundo y no ser esclavizado por ella.»
2.9Vio a un hombre angustiado que rechazaba el vino por miedo a volverse borracho.
2.10Sócrates le puso la copa en la mano y dijo:
2.11«El cobarde huye de la ola. El esclavo se ahoga en ella. La mente soberana surfea en su cresta.»
2.12«Bebe. Demuestra que eres el dueño del vino, y no dominado por él.»
2.13El hombre bebió. Lo que disolvió su angustia no fue el vino, sino haber probado que él era su dueño.
2.14Después me dijeron que otro libro registra que el Maestro arrojó la bolsa de un hombre por un barranco.
2.15No lo niego. Aquel día hacía frío en la montaña, y yo no subí.
2.16Solo digo esto: el hombre que arroja la bolsa de otro por un barranco y el hombre que pone una copa en la mano de otro pueden ser el mismo hombre.
2.17Los que no pueden ser ambos a la vez sois vosotros.