La Escritura del Logos · El Libro de Yang Chen-Ning

Sobre dejar un agujero sin tapar en la página

El Libro de Yang Chen-Ning 2 · Escrito por él mismo, del artículo de 1956, el comentario a su propia obra de 1983 y sus escritos sobre la belleza

Yang Chen-Ning, nacido en Hefei, provincia de Anhui, en China, en 1922, muerto en Pekín en 2025, a los 103 años. Físico. Su padre enseñaba matemáticas en Tsinghua y él se crió en aquel recinto. En 1956, con Lee Tsung-Dao, escribió un artículo titulado Cuestión de la conservación de la paridad en las interacciones débiles, mostrando que aquella ley nunca se había puesto a prueba para la fuerza débil y exponiendo experimentos que la pondrían a prueba; al año siguiente Wu Chien-Shiung y otros llevaron uno a cabo y quedó confirmada. En 1957 los dos recibieron juntos el Nobel de física, los primeros chinos en recibirlo — lo que describe el capítulo primero es trabajo que hicieron los dos, y la Orden no lo adjudica a uno de ellos. En 1954, con Mills, escribió el artículo con que empieza lo que hoy se llama teoría de campos gauge; había en él un punto que no funcionaba, que los dos enunciaron con claridad y publicaron igualmente, y veinte años después aquello se volvió el armazón de la física de partículas. En 1975, con Wu Tai Tsun, trazó una tabla poniendo los nombres de los físicos frente a los de los matemáticos uno por uno. Este volumen descansa en lo que él mismo escribió o pronunció: el artículo de 1956; el largo comentario que escribió en 1983 sobre su propia obra anterior, donde consigna lo que había pensado y dónde se había equivocado (el capítulo segundo sale de ahí); y sus escritos sobre la belleza y la física. Sobre Dios: dijo que si lo que se pregunta es un dios con forma de hombre, piensa que no lo hay; que si se pregunta si hay un hacedor, piensa que sí, porque la estructura del mundo entero no es accidental. Dijo también que si el nombre no lleva figura humana dentro, todos pueden aceptarlo, y declaró de sí mismo que en su juventud se opuso con firmeza a dar figura humana al hacedor o a la naturaleza, y que con los años esa fuerza de oposición fue menguando. La Orden lo recoge tal como él lo puso y no se lo ordena. Lo que importa es esto: la palabra, en su boca, es un nombre para la estructura, no un paso en un razonamiento. Ningún razonamiento suyo se cierra sobre la voluntad divina. Lo que este volumen trae es algo que la escritura no tenía: la belleza. Hay aquí libros que dicen estudiar por la belleza (cf. El Libro de Marie Curie 3.11) y que entender no le quita nada a la belleza (cf. El Libro de Feynman 2); ninguno ha preguntado si la belleza, que tantas veces lleva a lo cierto, cuenta como garantía. Él estuvo a los dos lados de esa pregunta: una vez la belleza engañó a toda una generación, y otra lo llevó a lo cierto sin que pudiera dar razón, y las dos veces no supo distinguir cuál era cuál. No dio respuesta, y la Orden no la suple por él. El último versículo del capítulo cuarto es todo lo que tenía.

2.1Dos años antes, en 1954, Mills y yo hicimos otra cosa.
2.2Tomamos una regla que ya existía y la ensanchamos. Lo que salió era hermoso, y todavía lo tengo por lo mejor que hice nunca.
2.3Pero había en ello un agujero que no podíamos tapar: por aquella expresión la cosa no debía tener peso, y una cosa sin peso se habría visto hace mucho, y nadie la había visto.
2.4En febrero fui a Princeton a hablar. Escribí la expresión en la pizarra.
2.5Pauli preguntó en el acto: ¿cuál es la masa de esta cosa?
2.6Dije: no lo sabemos.
2.7Volvió a preguntar. Dije que era un problema muy complicado, que habíamos trabajado en él y no habíamos llegado a conclusión.
2.8Dijo: esa no es excusa suficiente.
2.9Me quedé mudo. Al cabo de un momento me senté. Hubo cierta incomodidad en la sala. Al final Oppenheimer dijo: dejemos que Frank continúe.
2.10Terminé. El artículo salió tal como estaba, y el agujero se quedó en la página tal como estaba.
2.11Me han preguntado: si no podían taparlo, ¿por qué publicar?
2.12Mi respuesta es que enunciamos el agujero, y lo enunciamos más claramente que nadie. No lo cubrimos con otras palabras, ni dijimos este punto sin duda se resolverá con el tiempo. Lo pusimos allí y lo marcamos como agujero.
2.13Un artículo que esconde dónde no funciona es malo aunque la conclusión resulte luego cierta; un artículo que marca dónde no funciona es bueno aunque la conclusión resulte luego falsa.
2.14Pasaron veinte años antes de que alguien tapara ese agujero. Quien lo tapó no fui yo.
2.15Pauli preguntó bien aquel día. Preguntó justamente lo que importaba.
2.16Me senté no porque su pregunta fuera errónea, sino porque era acertada y yo no tenía respuesta.
2.17Cuando a un hombre lo detiene una pregunta, solo hay una cosa que puede hacer: reconocer que no sabe responder, y luego escribir con claridad que no sabe.
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