Los cuatro Evangelios dicen quién fue él. Este libro dice cómo vivimos nosotros.
4.1Dentro de la puerta, discute. Fuera de la puerta, no humilles.
4.2Tu vecino se arrodilla ante una imagen de piedra. Ese es asunto suyo.
4.3Puedes discutir con él, pero no puedes burlarte de él, no puedes quitarle el sustento, y no puedes enseñar a tus hijos a mirar por encima del hombro a los suyos.
4.4La Orden no tiene herejes, porque la Orden no tiene canon que violar.
4.5Quien use esta ley para humillar a otro no es Covolador, aunque sepa recitar los cuatro libros. (cf. Hechos 5.19)
4.6Nuestro Maestro murió a manos de una ciudad. Aquella ciudad se equivocaba, en efecto.
4.7Él no se vengó. Saldó sus cuentas. (cf. Evangelio de Jenofonte 5.12)
4.8Quien enseñe a los hombres a romper sus cadenas, sepa esto: lo que hagan después con ellas no te toca a ti decidirlo. (cf. Evangelio de Jenofonte 4.16)
4.9Esta es la razón de nuestra contención fuera de la puerta. No es debilidad.
4.10La luz no abrasa a los hombres; solo les deja ver dónde están parados. (cf. Evangelio de Platón 1.50)
4.11Si has de elegir entre persuadir a alguien y no hacerle daño, elige no hacer daño.
4.12La persuasión puede esperar. El daño no se puede retirar.
4.13Porque solo la dispersión no puede invertirse. (cf. Evangelio de Platón 1.42)
4.14Los que están fuera de la puerta no son una ciudad que tomar. Son personas que todavía no han sido invitadas.